La biblioteca ha sido desde sus orígenes un espacio de
archivo, consulta y préstamo, servicios que facilitan el acceso a recursos
necesarios para el aprendizaje y desarrollar el hábito de la lectura y la biblioteca
de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad
Autónoma de Coahuila (UAdeC) unidad Torreón no es la excepción.
Una Biblioteca para
Todos
Contando con 11 812 libros, resulta singular que un espacio
al que sólo personal de la institución y su alumnado puede gozar del derecho al
préstamo –de acuerdo al artículo 86 y 87 del Reglamento Interno de la Facultad-
más de 200 libros estén extraviados, esto debido a que no son devueltos por
alumnos y profesores.
Según el artículo 88 del reglamento interno de FCPyS, “el
préstamo externo se limitará a tres volúmenes y deberá entregarse en la ficha
indicada –en la boleta-, pero en ningún caso por más de 5 días. Este plazo
podrá ser prorrogado una sola vez, pero se requiere que el usuario presente los
libros el día de su vencimiento…”, condiciones iguales para alumnos, maestros e
investigadores.
La biblioteca si bien, trata de apegarse a lo establecido en
el reglamento, mantiene una postura de puertas abiertas al momento de permitir
el acceso al acervo que posee, al cual permiten el préstamo con la credencial
de la universidad o la INE, y no necesariamente a la credencial de la
biblioteca que estipula el artículo 86.
Dentro de las medidas de seguridad que posee la biblioteca
está la de los arcos de seguridad que se localizan en la entrada del espacio,
medida a la cual, el encargado de la biblioteca –cargo que ostenta des hace 19
años-, el profesor José Javier Zambrano Segura, estaba en contra, pero si era
obligatorio, él solicitaba que dicho arco abarcará de pared a pared para
asegurar la no fuga de material, al negarse dicha solicitud, el profesor ha
optado por desestimar el uso del aparto pues , “no tiene caso, es desconfiar de
nuestros propios alumnos, la biblioteca es un espacio que enseña cultura para
bien, no para mal”.
El acceso a los libros no debe tener tantas restricciones,
comenta, en una época en la que leer es un hábito poco efectuado, lo peor que
puede hacer la biblioteca es colocar trabas.
Problemas y perdidas.
Dentro de los deudores se encuentran maestros y
alumnos, siendo el mismo secretario académico, Ricardo Jurado Rangel, uno de
ellos.
“Fue hace años, cuando una
alumna, novia de un viejo amigo mío, necesitaba un libro, y como ella no tenía
credencial, lo saque con la mía”. Dice al respecto el secretario académico, “el
problema surgió cuando esta alumna se peleó con su novio, mi amigo, y se dio de
baja, llevándose el libro… siempre que pasó por la biblioteca me acuerdo”, dice
frunciendo el ceño el profesor Jurado.
Al momento de cuestionársele
el por qué no ha hecho la reposición del libro comenta que simplemente es por
decidía, el hecho de tener que reponer algo que realmente no perdió pero
reconoce, fue bajo su responsabilidad.
“Sistema obsoleto”
La maestra Rita Alicia Ramírez es otra de las docentes que
aparece como deudora, con un total de 9 libros. “Ella gestionó los libros con
Juan Carlos (director de FCPyS), nomás llegaron los libros y nunca más se
volvieron a dejar aquí”, comentó al cuestionarle sobre el caso de la maestra,
la señora Guadalupe, quien funge como bibliotecaria.
Al cuestionarle respecto al por qué después de tantos
semestres la maestra no ha hecho la devolución de los libros, la maestra de
fotografía responde amablemente que la razón principal es al resguardo que se
le dan en la biblioteca.
“Yo fui alumna hace años de esta facultad, y a mí me tocó
ver como las señoras prestaban libros y al momento de devolvérselos no los
checaban adecuadamente.” Dice al respecto la maestra, continuando la falta de
regalamiento por parte de la encargada. Alegando que el préstamo de los libros
que hace ya años en su poder, es debido a tener un cuidado más personal, debido
a ser libros de fotografía los cuales poseen un papel especial para el material
que se presenta.
Al preguntarle de forma hipotética sobre si ella prestaría a
un alumno que deseará consultar el material que ella mantiene como préstamo,
respondió que simplemente realizaría su devolución a la biblioteca para que
ahora el cargo estuviera a nombre del alumno, alegando que el material sólo lo
mantiene por que la biblioteca tiene un “sistema obsoleto”, según palabras de
la maestra.
“A mi cada semestre me mandan un oficio con los títulos que
poseo, presentándolos en biblioteca para que confirmen que efectivamente siguen
existiendo y no haya malentendidos”. Dice la maestra mientras muestra los
libros sobre su escritorio, todos con el sello de la biblioteca de la
universidad y posteriormente sacando el último oficio mencionado.
“Debería haber un
plazo extenso y un mejor sistema”
Siguiendo la lista de deudores, el consejero de la carrera
de Ciencias Políticas y Administración pública, Ricardo Cueto, responde de
manera un poco avergonzada el hecho de que posee ya una deuda de meses debido a
su adelanto en la elaboración de la tesis, pues si bien, aún cursa el séptimo
semestre de la carrera, ha decidido iniciarla de todas formas, lo cual le exige
consultar frecuentemente la biblioteca y por ende, mantener más tiempo el
material que solicita.
Al respecto comenta el hecho de su olvido en venir a renovar
constantemente, pues al ser un plazo de tres días lo permitido, resulta para el
alumno difícil de recordarlo constantemente al tener que consultar con suma
frecuencia los libros que solicita.
“Realmente me agrada la labor que realiza el personal de la
facultad, pero debería haber un plazo extenso, como una semana para poder
renovar los libros, y un mejor sistema”
Al mencionarle la cantidad de libros que no son devueltos
por parte de profesor y alumnos, el consejero de políticas no evita su sorpresa
al escucharlo, alegando que el principal fallo es debido al exceso de confianza
que se deposita en los alumnos.
“Es que una sanción de tres pesos no basta, y menos si no se
cobra siempre, no sé, una cargo al sistema sería los más adecuado para que la
gente entienda y se haga cargo”. Comentó Cueto al respecto.


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