La lectura y el aprendizaje han
tenido estrecha relación a lo largo de la historia, de la cual poco a poco ha
dado a la creación de bibliotecas. En el ámbito académico es fundamental poseer
un acervo bibliográfico que sustente lo aprendido, pero… qué sucede cuando tal
acervo se ve desactualizado.
La Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales (FCPyS) unidad Torreón, de la Universidad Autónoma de Coahuila (UA de
C) presenta tal problemática, una facultad la cual en más de 8 años no ha
habido actualización de la biblioteca.
Santuario del Saber Estancado
A pesar de contar con más de 11
mil libros, la realidad es que muchos de estos poseen un atraso en contenido
“como la ciencia europea y la ciencia mexicana”, bromea diciendo la verdad el
encargado de la biblioteca, el licenciado José Zambrano.
El profesor alega que solamente
una inversión muy grande podría dar a la biblioteca una verdadera
actualización. Siendo labor del director y el secretario académico.
La administración del profesor
Roberto López Franco se caracterizó por ser una en la que más se invirtió a la
biblioteca, con alrededor de 200,000 mil pesos, dotándola de una bibliografía
“adecuada más no actualizada.”
“De la hemeroteca nunca, nunca hemos tenido suscripciones directas”
De la misma forma, la hemeroteca presenta un olvido en cuanto su
actualización. Con aproximadamente 4 mil revistas y 2 mil periódicos, la
encargada de dicha área, la señora Consuelo García menciona que solamente tres
periódicos son los únicos que se han mantenido actualizando por suscripción: El
Siglo de Torreón, La Opinión Milenio, y complementariamente –más no
regularmente- Sin Censura, Entretodos y
El Sol de la Laguna.
Esos tres últimos, se mantienen
de la misma forma que algunas revistas lo han hecho, mediante donaciones.
Laborando dese los 90, la señora Consuelo García es testigo del abandono por
parte de los directivos de la hemeroteca. “La maestra –ya jubilada- Blanca
Chong fue quien constantemente nos traía los anuarios del CONEIC”, dice la
señora coloquialmente conocida como “Chelito”. El profesor José Ornelas es
también quien se ha preocupado por que la hemeroteca se mantenga al tanto,
donando esporádicamente la revista “Proceso”. Estas son las formas en que dicha
área ha sobrevivido.
“No sé qué pasará cuando la
facultad sea trasladad a CU –Ciudad Universitaria-, pero no me alarmaría que se
fuera tal como lo hicieron con la Mapoteca”, dice la encargada de la
hemeroteca. Dicha Mapoteca, constaba de alrededor 6000 documentos -ubicada en
lo que actualmente es el taller de comunicación- los cuales al paso del tiempo
la señora fue catalogando, “veía que cada mapa tenía un color, así como un
número y una letra distinta, así que empecé a clasificarlos basándome en esa
simbología… un día vino una señora a consultar, sorprendida de la labor que
había hecho, diciéndome que ni en Monterrey tenían el orden que aquí se
mantenía, muy amablemente me pidió un legajo para llevarlo, ahora usan aquel
sistema que yo sin saber, bien ordenaba”, dice la señora Consuelo García muy
orgullosa de la labor reconocida.
Para desgracia de la encargada,
la Mapoteca desapareció en un periodo de ausencia debido a un problema
familiar, “cuando regrese me dicen, ‘hay Chelito, se le va a apachurrar el corazón’, llegue y la
mapoteca ya no estaba”.
“Nunca me han pedido que rinda
cuentas de lo que aquí hay, pero mira” dice la señora Consuelo sacando unos
registros que mantiene escondido –así lo mencionó-, en una hoja horizontal se
nos presenta una tabla, donde las primera fila consta del mes, y debajo de cada
uno divido en 4 –las semanas del mes-, en la primera columna vemos más de 60
títulos, y en las filas de cada uno, casi todo en blanco. Ninguna actualización
directa.
Resurrección y Olvido
El profesor Roberto López Franco,
maestro de tiempo completo, posee el mérito de haber sido el director que más
ha invertido en la biblioteca. El encargado de la biblioteca, el licenciado
José Javier Zambrano Segura, comenta al respecto: "Cuando estuvo el
maestro Roberto López Franco (2002-2008), se obtuvieron recursos para adquirir
bibliografía, en montos de más de 200 mil pesos, se compraron de aquí, de las
librerías de aquí y de México. Principalmente de Comunicación y culturales
porque no teníamos nada. Con el maestro Pascual Reyes, vamos a decir, hubo una
deficiencia, porque cuando estuvo el maestro López, el costo venía ya
etiquetado de la certificación de las tres licenciaturas, lo que condicionaba a
que se adquiriera determinada bibliografía, porque teníamos muchos libros muy
viejos."
Una administración la cual desde
el inicio se tenía presente los problemas: "Yo llegó a la dirección de la
facultad 5 años después de haber ingresado como profesor de esta institución.
Me lancé como candidato solo, no involucre ni estudiantes ni profesores. Yo
tenía un diagnóstico muy catastrófico de la facultad porque veía mucha mugre,
mucha suciedad, veía una infraestructura que iba deteriorando… pero había dos
elementos centrales que no podía yo tolerar: la reforma curricular, y libros.”
A cargo entonces de un maestro
que una de sus prioridades era la adquisición de material bibliográfico, fue cuestión de una serie de estrategias para
realizar la resurrección de un espacio en que, en ese entonces, estaba en el
olvido.
Estrategias:
-Comunicación Interpersonal y
Distribución del dinero: En los primeros días de administración del profesor
López Franco, el maestro realizó dos acciones, una fue apartar una cuenta donde
hubiera dinero para comprar libros, habiendo desde las primeras semanas de director
del profesor, recurso para que algún maestro lo solicitase. Éste, realizando la
petición personalmente con el director, generando una “dinámica de comunicación
humana interpersonal”, en la que se corría la voz.
-Librerías: Se realizaban visitar
a librerías locales y del D.F., dejando un pedido de libros, de acuerdo a las
licenciaturas.
-Comunicados Oficiales a
Editoriales: Una vez enviado el documento, las editoriales se comunicaban con
la Facultad para preguntar las carreras que se poseen, enviando un documento,
vía fax, que tenía los títulos que se
donarían así como aquellos que la escuela podía comprar.
-Rectoría: Se realizaba un pedido
a diversas librerías, a las cuales se solicitaba la cotización de diversos
títulos. Posteriormente, el director se trasladaba para ver en persona al
rector y solicitar que cubriera gastos.
-Cámara de Diputados y Senadores:
Se solicitaba a los líderes de ambas cámaras de las bancadas que aquellos
libros publicados por el gobierno sobre temas relacionados a las ciencias
sociales, se donará al menos un ejemplar.
Carlos Bracho (PAN), Javier
Guerrero (PRI), Enrique Jackson (PRI), fueron algunas de las personas que iban
directamente a la facultad para dejar cajas con 30 o 40 libros, regularmente.
"Todo eso, a los estudiantes
les daba mucha seguridad, los libros ahí estaban, y no solamente que estaban
ahí, sino que estaban disponibles. Es importante, los libros no se mantenían
guardados."
“Ya son
otros tiempos”
El profesor Ricardo Jurado
Rangel, secretario académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y
profesor de la misma, menciona que sí
había varias revistas que llegaban, pero respecto a la hemeroteca resulta
extraño el consumo de la misma, “la digitalización es prácticamente total y en
el caso de los libros incluso yo he visto… de pronto les digo ‘a ver tal libro’
y los muchachos de manera veloz lo encuentran y los descargan en internet.”
Si bien, aún persisten los
jóvenes que leen en formato físico, abunda la afluencia de estudiantes que han
optado por usar los medios digitales para suplir esas necesidades. Relata el maestro una maleta –de viaje- que traía consigo cargada de libros y una
máquina de escribir, “no era el único muchos compañeros venían con maleta,
maleta, maleta como si fuéramos a ir de viaje… ya son otros tiempos.”
Dice el profesor la obviedad por
las que los jóvenes dan preferencia a los medios electrónicos, donde 6 libros
–los que usualmente cargaba en su maleta- son más cómodo en un solo
dispositivo. “ese es un problema de salud pública creo yo porque bueno antes
nos dolía la espalda de cargar maleta, pero ahora nos vamos a quedar ciegos de
leer en el celular.”
En pero, dice que la
actualización siempre es prudente, mantener en tiempo los materiales,
confesando que como maestros tienden a acomodarse con un material, siendo
difícil cambiarlo.
“Yo no creo el de la biblioteca
sea un problema de dinero, el taller de comunicación sí es un problema de
dinero, ese sí es un problema de dinero el de la biblioteca no es un problema
de dinero… no digo que los libros sean baratos, pero sí son mucho más baratos
que cualquier cosa del taller de radio o del taller de comunicación. Me parece
que el problema radica en el “¿qué?” no en el ‘¿cómo?’ ‘¿Qué voy a comprar?’
Cualquier libro porque puedo agarrar y decir bueno a ver tengo aquí 10 mil
pesos y voy a salir a comprar libros… pero…
a mí me parece que el chiste sería que
los maestros dijeran en específico uno… necesito
uno de esto”, dice el secretario académico.
En pero, el profesor resalta la
situación de la escuela en cuanto a su traslado a CU, donde la biblioteca
desaparecerá, anexando sea infoteca. Obstante, la facultad en Ciudad
Universitaria será la única –al momento- que contará con una sala de lectura,
de la cual, dice el profesor, desconoce si tendrá algún encargado.
“Hemos modificado conductas, los
medios la… modernización, la tecnología está modificando nuestra manera de
vivir, tal vez hasta de pensar… porque no son pocos los maestros que afirman
que los muchachos cada vez leen menos.” dice el maestro Jurado.
¿Y qué dicen los alumnos?
"Voy a la biblioteca casi
toda la semana, porque siempre necesito libros que leer y material para
investigación para las clases." Dice Mariana Galindo, estudiante y
consejera directiva de la carrera de Sociología.
Considera que el contenido de la
misma es limitado, debiendo haber una mayor variedad en las necesidades que las
carreras de la institución exija. "En cuanto a actualización, claro que le
falta, hay mucho material nuevo que no se tiene y que deberíamos tener, por que
creamos o no, nuestras ciencias han avanzado bastante hasta ahora."
Afirmando que no cree que la afluencia de gente en la biblioteca sea poca, sino
que las limitaciones de ésta orilla a los jóvenes a permanecer poco tiempo en
la misma.
En contraparte, Angie Ovalle,
estudiante de quinto semestre en la carrera de Ciencias de la Comunicación
dice, "realmente no suelo ir a la biblioteca, porque creo que las materias
que tenemos actualmente no requieren una constante visita a la misma, esto
quiere decir que los maestros no recomienden lecturas, no recomienden autores,
pero sí que con la tecnología que tenemos y el acceso a la información es más
fácil encontrarlo en internet, en un pdf, incluso si lo vez del lado económico,
es gratis y más rápido", comparando éstas facilidades con el proceso que
la búsqueda de bibliografía requeriría en la biblioteca, "buscar en
primera, si es que está disponible, en
segunda, hacer que te lo presten y en tercera, el compromiso de tener que
devolver el libro o sacarle copias." Destacando la gran ventaja que gran
parte de los textos si se encuentran en medios digitales más no en la
biblioteca, considerando la importancia que ésta debe tener dentro de la
Facultad.
"Tiene contenido bastante
interesante, información buenísima, pero considero que no está actualizada al
cien por ciento, que faltan autores, que faltan autores", haciendo
hincapié en el estancamiento que ha mantenido en el "antes y no
ahora". Diciendo que quizás sea la principal razón por la que el alumnado
no frecuente la misma y sean sólo tales compañeros los que sí lo hagan.
"Sería un gran beneficio para todos que nos diéramos el tiempo siquiera,
de conocer el contenido que hay en esa biblioteca, porque probablemente la estemos
subestimando" dice la alumna de comunicación.
De igual forma Orlando Ovando,
estudiante en Ciencias de la Comunicación en quinto semestre comenta su nula
asistencia a la biblioteca debido a la consulta digital que realiza cuando se
le es encargada, aunque no niega que pueda poseer buen contenido en cambio
ignora si están actualizados.
Jaime Rojas, estudiante de la
carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública, comenta su asistencia a
la biblioteca, debido a ser un lugar cómo para leer, "el contenido de la
biblioteca es bueno, en muchas cuestiones pero creo que sí falta más que
actualizar, reforzar los libros", añadiendo que son varios los compañeros
que ve sacando libros.
"No suelo ir a la
biblioteca, porque se me hace más tardado buscar en libros el tema que yo
pretendo analizar, entonces, bajo mi opinión personal, prefiero ir al internet
a buscar el tema que es de mi interés a tener que buscarlo en libros."
Dice Manuel Solís, estudiante de quinto semestre de Sociología, comentando la poca
cantidad de títulos que posee, "muchas veces ese libro te lo ganan, y te
quedas sin ver ese libro". Afirma que mucho del contenido que los libros
poseen ya están "obsoletos", siendo evidente su falta de
actualización. "Son muy poco los alumnos que van a visitar la
biblioteca", siendo los mismos alumnos los que se suele ver.
"Sí suelo ir bastante"
dice Raúl Chacón, estudiante de Octavo semestre en la carrera de Ciencias
Políticas y Administración Pública, en cuando al contenido menciona, "la
verdad es que es limitado, y tal vez, hasta cierto punto, podríamos decir
obsoleto", recalcando la importancia de una actualización que vaya acorde
al contenido de las materias que los maestros presentan. Si bien los maestros
suelen llevar sus propios libros para permitir copias de éstos, menciona el
compañero, lo ideal sería que hubiera varios ejemplares de los mismos libros,
"la actualización es cien por ciento necesaria y debe de ser
inmediata".

