jueves, 6 de diciembre de 2018

UN ACERVO ESTANCADO


La lectura y el aprendizaje han tenido estrecha relación a lo largo de la historia, de la cual poco a poco ha dado a la creación de bibliotecas. En el ámbito académico es fundamental poseer un acervo bibliográfico que sustente lo aprendido, pero… qué sucede cuando tal acervo se ve desactualizado.
La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) unidad Torreón, de la Universidad Autónoma de Coahuila (UA de C) presenta tal problemática, una facultad la cual en más de 8 años no ha habido actualización de la biblioteca.

Santuario del Saber Estancado
A pesar de contar con más de 11 mil libros, la realidad es que muchos de estos poseen un atraso en contenido “como la ciencia europea y la ciencia mexicana”, bromea diciendo la verdad el encargado de la biblioteca, el licenciado José Zambrano.

El profesor alega que solamente una inversión muy grande podría dar a la biblioteca una verdadera actualización. Siendo labor del director y el secretario académico.

La administración del profesor Roberto López Franco se caracterizó por ser una en la que más se invirtió a la biblioteca, con alrededor de 200,000 mil pesos, dotándola de una bibliografía “adecuada más no actualizada.”


“De la hemeroteca nunca, nunca hemos tenido suscripciones directas”
De la misma forma,  la hemeroteca presenta un olvido en cuanto su actualización. Con aproximadamente 4 mil revistas y 2 mil periódicos, la encargada de dicha área, la señora Consuelo García menciona que solamente tres periódicos son los únicos que se han mantenido actualizando por suscripción: El Siglo de Torreón, La Opinión Milenio, y complementariamente –más no regularmente-  Sin Censura, Entretodos y El Sol de la Laguna.

Esos tres últimos, se mantienen de la misma forma que algunas revistas lo han hecho, mediante donaciones. Laborando dese los 90, la señora Consuelo García es testigo del abandono por parte de los directivos de la hemeroteca. “La maestra –ya jubilada- Blanca Chong fue quien constantemente nos traía los anuarios del CONEIC”, dice la señora coloquialmente conocida como “Chelito”. El profesor José Ornelas es también quien se ha preocupado por que la hemeroteca se mantenga al tanto, donando esporádicamente la revista “Proceso”. Estas son las formas en que dicha área ha sobrevivido.

“No sé qué pasará cuando la facultad sea trasladad a CU –Ciudad Universitaria-, pero no me alarmaría que se fuera tal como lo hicieron con la Mapoteca”, dice la encargada de la hemeroteca. Dicha Mapoteca, constaba de alrededor 6000 documentos -ubicada en lo que actualmente es el taller de comunicación- los cuales al paso del tiempo la señora fue catalogando, “veía que cada mapa tenía un color, así como un número y una letra distinta, así que empecé a clasificarlos basándome en esa simbología… un día vino una señora a consultar, sorprendida de la labor que había hecho, diciéndome que ni en Monterrey tenían el orden que aquí se mantenía, muy amablemente me pidió un legajo para llevarlo, ahora usan aquel sistema que yo sin saber, bien ordenaba”, dice la señora Consuelo García muy orgullosa de la labor reconocida.

Para desgracia de la encargada, la Mapoteca desapareció en un periodo de ausencia debido a un problema familiar, “cuando regrese me dicen, ‘hay Chelito, se le va  a apachurrar el corazón’, llegue y la mapoteca ya no estaba”.

“Nunca me han pedido que rinda cuentas de lo que aquí hay, pero mira” dice la señora Consuelo sacando unos registros que mantiene escondido –así lo mencionó-, en una hoja horizontal se nos presenta una tabla, donde las primera fila consta del mes, y debajo de cada uno divido en 4 –las semanas del mes-, en la primera columna vemos más de 60 títulos, y en las filas de cada uno, casi todo en blanco. Ninguna actualización directa.


Resurrección y Olvido
El profesor Roberto López Franco, maestro de tiempo completo, posee el mérito de haber sido el director que más ha invertido en la biblioteca. El encargado de la biblioteca, el licenciado José Javier Zambrano Segura, comenta al respecto: "Cuando estuvo el maestro Roberto López Franco (2002-2008), se obtuvieron recursos para adquirir bibliografía, en montos de más de 200 mil pesos, se compraron de aquí, de las librerías de aquí y de México. Principalmente de Comunicación y culturales porque no teníamos nada. Con el maestro Pascual Reyes, vamos a decir, hubo una deficiencia, porque cuando estuvo el maestro López, el costo venía ya etiquetado de la certificación de las tres licenciaturas, lo que condicionaba a que se adquiriera determinada bibliografía, porque teníamos muchos libros muy viejos."

Una administración la cual desde el inicio se tenía presente los problemas: "Yo llegó a la dirección de la facultad 5 años después de haber ingresado como profesor de esta institución. Me lancé como candidato solo, no involucre ni estudiantes ni profesores. Yo tenía un diagnóstico muy catastrófico de la facultad porque veía mucha mugre, mucha suciedad, veía una infraestructura que iba deteriorando… pero había dos elementos centrales que no podía yo tolerar: la reforma curricular, y libros.”

A cargo entonces de un maestro que una de sus prioridades era la adquisición de material bibliográfico,  fue cuestión de una serie de estrategias para realizar la resurrección de un espacio en que, en ese entonces, estaba en el olvido.

Estrategias:

-Comunicación Interpersonal y Distribución del dinero: En los primeros días de administración del profesor López Franco, el maestro realizó dos acciones, una fue apartar una cuenta donde hubiera dinero para comprar libros, habiendo desde las primeras semanas de director del profesor, recurso para que algún maestro lo solicitase. Éste, realizando la petición personalmente con el director, generando una “dinámica de comunicación humana interpersonal”, en la que se corría la voz.

-Librerías: Se realizaban visitar a librerías locales y del D.F., dejando un pedido de libros, de acuerdo a las licenciaturas.

-Comunicados Oficiales a Editoriales: Una vez enviado el documento, las editoriales se comunicaban con la Facultad para preguntar las carreras que se poseen, enviando un documento, vía fax,  que tenía los títulos que se donarían así como aquellos que la escuela podía comprar.

-Rectoría: Se realizaba un pedido a diversas librerías, a las cuales se solicitaba la cotización de diversos títulos. Posteriormente, el director se trasladaba para ver en persona al rector y solicitar que cubriera gastos.

-Cámara de Diputados y Senadores: Se solicitaba a los líderes de ambas cámaras de las bancadas que aquellos libros publicados por el gobierno sobre temas relacionados a las ciencias sociales, se donará al menos un ejemplar.

Carlos Bracho (PAN), Javier Guerrero (PRI), Enrique Jackson (PRI), fueron algunas de las personas que iban directamente a la facultad para dejar cajas con 30 o 40 libros, regularmente.

"Todo eso, a los estudiantes les daba mucha seguridad, los libros ahí estaban, y no solamente que estaban ahí, sino que estaban disponibles. Es importante, los libros no se mantenían guardados."

 “Ya son otros tiempos”
El profesor Ricardo Jurado Rangel, secretario académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y profesor de la misma, menciona  que sí había varias revistas que llegaban, pero respecto a la hemeroteca resulta extraño el consumo de la misma, “la digitalización es prácticamente total y en el caso de los libros incluso yo he visto… de pronto les digo ‘a ver tal libro’ y los muchachos de manera veloz lo encuentran y los descargan en internet.”

Si bien, aún persisten los jóvenes que leen en formato físico, abunda la afluencia de estudiantes que han optado por usar los medios digitales para suplir esas necesidades.  Relata el maestro una maleta –de viaje-  que traía consigo cargada de libros y una máquina de escribir, “no era el único muchos compañeros venían con maleta, maleta, maleta como si fuéramos a ir de viaje… ya son otros tiempos.”

Dice el profesor la obviedad por las que los jóvenes dan preferencia a los medios electrónicos, donde 6 libros –los que usualmente cargaba en su maleta- son más cómodo en un solo dispositivo. “ese es un problema de salud pública creo yo porque bueno antes nos dolía la espalda de cargar maleta, pero ahora nos vamos a quedar ciegos de leer en el celular.”

En pero, dice que la actualización siempre es prudente, mantener en tiempo los materiales, confesando que como maestros tienden a acomodarse con un material, siendo difícil cambiarlo.

“Yo no creo el de la biblioteca sea un problema de dinero, el taller de comunicación sí es un problema de dinero, ese sí es un problema de dinero el de la biblioteca no es un problema de dinero… no digo que los libros sean baratos, pero sí son mucho más baratos que cualquier cosa del taller de radio o del taller de comunicación. Me parece que el problema radica en el “¿qué?” no en el ‘¿cómo?’ ‘¿Qué voy a comprar?’ Cualquier libro porque puedo agarrar y decir bueno a ver tengo aquí 10 mil pesos y voy a salir a comprar libros…  pero…  a mí me parece que el chiste sería que los maestros dijeran en específico uno…  necesito uno de esto”, dice el secretario académico.

En pero, el profesor resalta la situación de la escuela en cuanto a su traslado a CU, donde la biblioteca desaparecerá, anexando sea infoteca. Obstante, la facultad en Ciudad Universitaria será la única –al momento- que contará con una sala de lectura, de la cual, dice el profesor, desconoce si tendrá algún encargado.

“Hemos modificado conductas, los medios la… modernización, la tecnología está modificando nuestra manera de vivir, tal vez hasta de pensar… porque no son pocos los maestros que afirman que los muchachos cada vez leen menos.” dice el maestro Jurado.

¿Y qué dicen los alumnos?
"Voy a la biblioteca casi toda la semana, porque siempre necesito libros que leer y material para investigación para las clases." Dice Mariana Galindo, estudiante y consejera directiva de la carrera de Sociología.

Considera que el contenido de la misma es limitado, debiendo haber una mayor variedad en las necesidades que las carreras de la institución exija. "En cuanto a actualización, claro que le falta, hay mucho material nuevo que no se tiene y que deberíamos tener, por que creamos o no, nuestras ciencias han avanzado bastante hasta ahora." Afirmando que no cree que la afluencia de gente en la biblioteca sea poca, sino que las limitaciones de ésta orilla a los jóvenes a permanecer poco tiempo en la misma.

En contraparte, Angie Ovalle, estudiante de quinto semestre en la carrera de Ciencias de la Comunicación dice, "realmente no suelo ir a la biblioteca, porque creo que las materias que tenemos actualmente no requieren una constante visita a la misma, esto quiere decir que los maestros no recomienden lecturas, no recomienden autores, pero sí que con la tecnología que tenemos y el acceso a la información es más fácil encontrarlo en internet, en un pdf, incluso si lo vez del lado económico, es gratis y más rápido", comparando éstas facilidades con el proceso que la búsqueda de bibliografía requeriría en la biblioteca, "buscar en primera, si  es que está disponible, en segunda, hacer que te lo presten y en tercera, el compromiso de tener que devolver el libro o sacarle copias." Destacando la gran ventaja que gran parte de los textos si se encuentran en medios digitales más no en la biblioteca, considerando la importancia que ésta debe tener dentro de la Facultad.

"Tiene contenido bastante interesante, información buenísima, pero considero que no está actualizada al cien por ciento, que faltan autores, que faltan autores", haciendo hincapié en el estancamiento que ha mantenido en el "antes y no ahora". Diciendo que quizás sea la principal razón por la que el alumnado no frecuente la misma y sean sólo tales compañeros los que sí lo hagan. "Sería un gran beneficio para todos que nos diéramos el tiempo siquiera, de conocer el contenido que hay en esa biblioteca, porque probablemente la estemos subestimando" dice la alumna de comunicación.

De igual forma Orlando Ovando, estudiante en Ciencias de la Comunicación en quinto semestre comenta su nula asistencia a la biblioteca debido a la consulta digital que realiza cuando se le es encargada, aunque no niega que pueda poseer buen contenido en cambio ignora si están actualizados.
Jaime Rojas, estudiante de la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública, comenta su asistencia a la biblioteca, debido a ser un lugar cómo para leer, "el contenido de la biblioteca es bueno, en muchas cuestiones pero creo que sí falta más que actualizar, reforzar los libros", añadiendo que son varios los compañeros que ve sacando libros.

"No suelo ir a la biblioteca, porque se me hace más tardado buscar en libros el tema que yo pretendo analizar, entonces, bajo mi opinión personal, prefiero ir al internet a buscar el tema que es de mi interés a tener que buscarlo en libros." Dice Manuel Solís, estudiante de quinto semestre de Sociología, comentando la poca cantidad de títulos que posee, "muchas veces ese libro te lo ganan, y te quedas sin ver ese libro". Afirma que mucho del contenido que los libros poseen ya están "obsoletos", siendo evidente su falta de actualización. "Son muy poco los alumnos que van a visitar la biblioteca", siendo los mismos alumnos los que se suele ver.

"Sí suelo ir bastante" dice Raúl Chacón, estudiante de Octavo semestre en la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública, en cuando al contenido menciona, "la verdad es que es limitado, y tal vez, hasta cierto punto, podríamos decir obsoleto", recalcando la importancia de una actualización que vaya acorde al contenido de las materias que los maestros presentan. Si bien los maestros suelen llevar sus propios libros para permitir copias de éstos, menciona el compañero, lo ideal sería que hubiera varios ejemplares de los mismos libros, "la actualización es cien por ciento necesaria y debe de ser inmediata".

lunes, 3 de diciembre de 2018

Con “V” de no Volvió



La biblioteca ha sido desde sus orígenes un espacio de archivo, consulta y préstamo, servicios que facilitan el acceso a recursos necesarios para el aprendizaje y desarrollar el hábito de la lectura y la biblioteca de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) unidad Torreón no es la excepción.


Una Biblioteca para Todos
Contando con 11 812 libros, resulta singular que un espacio al que sólo personal de la institución y su alumnado puede gozar del derecho al préstamo –de acuerdo al artículo 86 y 87 del Reglamento Interno de la Facultad- más de 200 libros estén extraviados, esto debido a que no son devueltos por alumnos y profesores.

Según el artículo 88 del reglamento interno de FCPyS, “el préstamo externo se limitará a tres volúmenes y deberá entregarse en la ficha indicada –en la boleta-, pero en ningún caso por más de 5 días. Este plazo podrá ser prorrogado una sola vez, pero se requiere que el usuario presente los libros el día de su vencimiento…”, condiciones iguales para alumnos, maestros e investigadores.

La biblioteca si bien, trata de apegarse a lo establecido en el reglamento, mantiene una postura de puertas abiertas al momento de permitir el acceso al acervo que posee, al cual permiten el préstamo con la credencial de la universidad o la INE, y no necesariamente a la credencial de la biblioteca que estipula el artículo 86.

Dentro de las medidas de seguridad que posee la biblioteca está la de los arcos de seguridad que se localizan en la entrada del espacio, medida a la cual, el encargado de la biblioteca –cargo que ostenta des hace 19 años-, el profesor José Javier Zambrano Segura, estaba en contra, pero si era obligatorio, él solicitaba que dicho arco abarcará de pared a pared para asegurar la no fuga de material, al negarse dicha solicitud, el profesor ha optado por desestimar el uso del aparto pues , “no tiene caso, es desconfiar de nuestros propios alumnos, la biblioteca es un espacio que enseña cultura para bien, no para mal”.

El acceso a los libros no debe tener tantas restricciones, comenta, en una época en la que leer es un hábito poco efectuado, lo peor que puede hacer la biblioteca es colocar trabas.


Problemas y perdidas.
 Dentro de los deudores se encuentran maestros y alumnos, siendo el mismo secretario académico, Ricardo Jurado Rangel, uno de ellos.

“Fue hace años, cuando una alumna, novia de un viejo amigo mío, necesitaba un libro, y como ella no tenía credencial, lo saque con la mía”. Dice al respecto el secretario académico, “el problema surgió cuando esta alumna se peleó con su novio, mi amigo, y se dio de baja, llevándose el libro… siempre que pasó por la biblioteca me acuerdo”, dice frunciendo el ceño el profesor Jurado.
Al momento de cuestionársele el por qué no ha hecho la reposición del libro comenta que simplemente es por decidía, el hecho de tener que reponer algo que realmente no perdió pero reconoce, fue bajo su responsabilidad.


“Sistema obsoleto”
La maestra Rita Alicia Ramírez es otra de las docentes que aparece como deudora, con un total de 9 libros. “Ella gestionó los libros con Juan Carlos (director de FCPyS), nomás llegaron los libros y nunca más se volvieron a dejar aquí”, comentó al cuestionarle sobre el caso de la maestra, la señora Guadalupe, quien funge como bibliotecaria.

Al cuestionarle respecto al por qué después de tantos semestres la maestra no ha hecho la devolución de los libros, la maestra de fotografía responde amablemente que la razón principal es al resguardo que se le dan en la biblioteca.

“Yo fui alumna hace años de esta facultad, y a mí me tocó ver como las señoras prestaban libros y al momento de devolvérselos no los checaban adecuadamente.” Dice al respecto la maestra, continuando la falta de regalamiento por parte de la encargada. Alegando que el préstamo de los libros que hace ya años en su poder, es debido a tener un cuidado más personal, debido a ser libros de fotografía los cuales poseen un papel especial para el material que se presenta.

Al preguntarle de forma hipotética sobre si ella prestaría a un alumno que deseará consultar el material que ella mantiene como préstamo, respondió que simplemente realizaría su devolución a la biblioteca para que ahora el cargo estuviera a nombre del alumno, alegando que el material sólo lo mantiene por que la biblioteca tiene un “sistema obsoleto”, según palabras de la maestra.

 “A mi cada semestre me mandan un oficio con los títulos que poseo, presentándolos en biblioteca para que confirmen que efectivamente siguen existiendo y no haya malentendidos”. Dice la maestra mientras muestra los libros sobre su escritorio, todos con el sello de la biblioteca de la universidad y posteriormente sacando el último oficio  mencionado.




“Debería haber un plazo extenso y un mejor sistema”
Siguiendo la lista de deudores, el consejero de la carrera de Ciencias Políticas y Administración pública, Ricardo Cueto, responde de manera un poco avergonzada el hecho de que posee ya una deuda de meses debido a su adelanto en la elaboración de la tesis, pues si bien, aún cursa el séptimo semestre de la carrera, ha decidido iniciarla de todas formas, lo cual le exige consultar frecuentemente la biblioteca y por ende, mantener más tiempo el material que solicita.

Al respecto comenta el hecho de su olvido en venir a renovar constantemente, pues al ser un plazo de tres días lo permitido, resulta para el alumno difícil de recordarlo constantemente al tener que consultar con suma frecuencia los libros que solicita.

“Realmente me agrada la labor que realiza el personal de la facultad, pero debería haber un plazo extenso, como una semana para poder renovar los libros, y un mejor sistema”

Al mencionarle la cantidad de libros que no son devueltos por parte de profesor y alumnos, el consejero de políticas no evita su sorpresa al escucharlo, alegando que el principal fallo es debido al exceso de confianza que se deposita en los alumnos. 

“Es que una sanción de tres pesos no basta, y menos si no se cobra siempre, no sé, una cargo al sistema sería los más adecuado para que la gente entienda y se haga cargo”. Comentó Cueto al respecto.



























viernes, 10 de julio de 1998